Como la Violeta Parra, quiero volver a los 17.
no hay paja más grande que crecer. no hay paja mas grande que ser pendeja, querer crecer y darse cuenta que no era una hueá tan bacán. aclaración: no soy infeliz, pero la felicidad se vuelve esquiva en momentos.
busco la fórmula para ser la mina más feliz de la tierra. y por momentos lo soy, pero como siempre quiero más, me dura poco. como hoy.
el problema de la felicidad es complicado. sin embargo, utópico no es. yo cacho que se trata de querer lo que tenemos y no lo que tienen los demás.
aún así, creo que lo mío pasa por quererme yo, más de lo que tengo al lado, que sé estará ahí, y no me abandonará.¿dije que era una hueona complicada? puta, si, yo cacho que más complicada que la chucha.
todos somos merecedores de felicidad. quizás yo quiera una que no merezca/pertenece. entonces, pienso: tengo esto y con esto me quedo, lo cuido, lo quiero. y ya está. pero sería la raja si tuviera 17, cuando la vida y los años pasaban lentos. en cambio ahora, a punto de cumplí 25, con mucha gente en el cuerpo, en mi mente y peor aún, en el corazón, todo se pasa rápido, se olvida, la gente se olvida entre la gente y bláblá.
la diferencia entre la madre Violeta y mía, sin embargo, es que no me voy a matar por amor poh. voy a vivir por amor y aunque sea súper cursi, esa debería ser la meta de todos los humanoides de la mamitierra.
si está deprimido, está hueá lo va a deprimir más, pero como todos somos morbosos, algunos pensarán que me pasa. y la verdad, no me pasa nada tan tremendo, sólo que no sé qué chucha es. quizás sea hora de un amor, de un compañero o una compañera que me guíe y me siga en mis locuras, que no tienen nada de maldad, solo diversión.
aquí, adjunto a la Violeta. quiero tener la pasión y valentía de ella a veces.
